G

Guía: Qué ver en Nara

guia que ver en nara. Ciervos artificiales con sus luces encendidas en Nara, Japon

A tan solo 30 kilómetros de Osaka se encuentra Nara, la antigua capital del Japón del Período Nara (710-784). En esa época se construyeron la mayoría de los grandes templos de la ciudad. Su período se destacó por tener tres emperatrices reinantes y por ser de los pocos lugares donde las mujeres podían ser propietarias de tierras.

Desde 1998 los templos y ruinas de Nara son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, formando el conjunto de monumentos históricos de la antigua Nara. Estos son: Hōryū-ji, Tōdai ji, Kōfuku-ji, santuario Kasuga, Gangō-ji, Yakushi-ji, Tōshōdai-ji y los restos del palacio Heijō.

Cómo llegar

Osaka es el punto más cercano y práctico para ir a Nara. Si has encontrado un alojamiento de tu agrado en Osaka, lo que mucha gente hace es ir a Nara por el día. Desde la estación de tren Osaka-Namba hay que tomar la línea Semi-Express Kintetsu-Nara. 45 minutos más tarde y 17 paradas después llegarás a la estación Kintetsu-Nara. El costo del boleto es de 750 yenes solo ida. La estación se encuentra sobre la avenida principal, 500 metros a pie de los monumentos históricos. Si vas a pasar solo un día, una buena forma de cubrir las distancias es alquilar en  la misma estación una bicicleta por 24 horas a 700 yenes.

Qué ver en Nara

Centro de Información

El Centro de Información de Nara se encuentra pegado al estanque Sarusawa-ike bajando por unas largas escaleras conocidas como «Los 52 Pasos«. Además de otorgarte información útil y mapas, brindan gratuitamente distintas actividades culturales y entretenidas para todas las edades. Cuando nosotros fuimos nos dieron hojas de origami y nos enseñaron a hacer un ciervo. Después nos prestaron ropas típicas con las que nos disfrazamos y nos sacamos fotos. Una parada corta para obtener información terminó siendo de una hora.

Centro de información de Nara, Japón
Disfrazados en el centro de información de Nara

Zona Sur del Casco Antiguo

Por recomendación del centro de información, antes de adentrarnos en el área de los templos hicimos un breve recorrido de la zona sur del casco antiguo. En esta parte se conservan y mantienen tradicionales casas japonesas, entre ellas hay una abierta al público que se puede visitar gratuitamente. Una vez dentro de la casa-museo unas chicas te invitan a probarte kimonos reales (no como los del centro que son disfraces) y te ayudan a colocarte esa compleja vestimenta, momento en que te sacas muchas fotos para luego descubrir que a tu cara occidental no le va tan bien el kimono.

Además de la experiencia en la casa tradicional, la zona presenta varios museos y el Templo Gango-ji. Hubo un tiempo en que el Templo Gango-ji estuvo entre los siete más importantes de Nara. Estaba comprendido por siete salas y una pagoda que se perdieron en varios incendios. En su reconstrucción el estilo arquitectónico fue fiel al original. El ingreso a los terrenos del templo y a la sala cuesta 500 yenes.

Parque de Nara

El Parque de Nara es un enorme espacio público ubicado a los pies del Monte Wakakusa. En este parque habitan unos 1200 ciervos sica salvajes que pululan con gracia y delicadeza alrededor de los visitantes a la espera de algo para comer. Nosotros no estamos muy a fin con el concepto de alimentarlos, principalmente porque se malacostumbran y se vuelven dependientes del ser humano. Luego futuras generaciones de ciervos podrían desconocer cómo sobrevivir por cuenta propia si los humanos desaparecemos.

En todo caso, si queres darles algo de comer recomendamos comprar en los puestitos que encontrarás por todo el parque y que venden shika-senbei, unas obleas hechas para los ciervos. Así se evita que coman cosas que sean dañinas para su salud. Los ciervos sica de Nara están muy acostumbrados a las personas y con o sin comida se dejan tocar y acariciar.

Antiguamente, los ciervos eran considerados sagrados y hasta 1637 matarlos era un delito que se castigaba con la muerte. Después de la Segunda Guerra Mundial los ciervos cambiaron su estatus de sagrados y divinos a tesoros nacionales protegidos. Además de ciervos, el parque está comprendido por varios jardines de acceso público y es hogar del Museo Nacional de Nara y de los templos y monumentos históricos.

Ciervo de Nara, Japón
«Soy sagrado, respetame, ta?»

Templos Todai-ji

El templo budista de Todai-ji («Gran templo oriental») sigue siendo hasta ahora el templo construido en madera más grande aún en pie y alberga el mayor Buda bajo techo del mundo: el Daibutsu. Para saber cuál es, mira los techos a dos aguas. Los extremos de la línea superior del techo del Todai-ji, además de resaltar en el horizonte, presenta dos cuernos dorados, uno en cada punta.

El acceso al predio del templo es cruzando la Nadaimon Gate, un gran portal custodiado por dos enormes guardianas de madera.  El ingreso al templo Todai-ji es de pago. Solo a la sala del Buda gigante son 600 yenes. Buda gigante + museo del templo son 1000 yenes. Nosotros no creemos que sea necesario el gasto. Muchos otros templos del área son gratuitos y, si planeas seguir paseando por Japón y Asia, sobran los budas gigantes recostados y sentados que se pueden visitar gratuitamente. 

Templos Todai-ji, Nara, Japón
Cuernos dorados del Templos Todai-ji

Nigatsu-do

De entre las edificaciones que son parte del complejo del Templo Todai-ji, una de las más importantes (¡y gratuitas!) es el Nigatsu-do (literalmente «El Salón del Segundo Mes»). Se encuentra ubicado al este del gran salón Todai-ji. El Nigatsu-do está por fuera del salón del Buda gigante y no es necesario pagar la entrada de 600 yenes.

El Nigatsu-do fue fundado por un monje budista en el 752. Desde el 760 se realiza todos los años en el segundo mes del calendario lunar (alrededor de la primera quincena de marzo) el Omizutori, una serie de rituales budista que llevan repitiéndose desde entonces. De entre todos estos rituales el más popular es el Otaimastu, realizado al anochecer.

Durante el Otaimatsu se encienden diez enormes antorchas de entre seis y ocho metros de largo que los porteadores suben al balcón del salón y revolean con vehemencia. Los espectadores persiguen las chispas que se desprenden, consideradas de buena suerte, para recibirlas de lleno. Las antorchas iluminan el camino de los monjes para que lleguen al interior del salón Nigatsu-do, momento en que se apagan las antorchas. Los monjes realizan cánticos y rezos en la sala hasta la medianoche a la luz de las velas. Una velada muy mística.

Templo Nigatsu-do, Nara, Japón
Linternas encendidas del Templo Nigatsu-do

Todo el evento se ha transformado en un auténtico festival que es posible ver en vivo e incluso acercarse a ver los monjes durante el ritual final (siempre con respeto y manteniendo el silencio). Irónicamente, el salón original se quemó durante una de estas festividades, el actual es una reconstrucción de 1667.

El Nigatsu-do guarda otra hermosa sorpresa. Aunque el hall más conocido es el que se utiliza para el festival Omizutori, otra sala cercana a esta es utilizada como salón de descanso donde tanto monjes como visitantes pueden pasar a disfrutar de un té caliente gratis. Las mesas de la sala son baja al estilo japonés, para disfrutar descalzo y sentado sobre el suelo de tatami. Hay una cartelera donde cuelga información del Festival Omizutori y Otaimatsu y recortes de periódico sobre antiguas noticias del ritual. En un rincón encontrarás hierbas secas consideradas de buena suerte. Los visitantes pueden llevarse un manojo envuelto en papel de diario.

Nosotros nos tomamos un merecido descanso en este lugar e incluso llegamos a realizar un breve intercambio de palabras con un monje que se preparaba para el Otaimatsu.

Antorcha del Otaimatsu, Nara, Japón
Las antorchas para el Otaimatsu se preparan con hierba seca y madera.

Templo de Kofuku-ji

El templo budista de Kofuku-ji fue construido inicialmente en Kioto por Kagami No Kimi, la esposa del cortesano Fujiwara No Kamatari, y trasladado a Nara en el 710. Fujiwara se encontraba enfermo y su esposa, en un desesperado acto de fé, erigió el templo para que su esposo mejorara. Fujiwara era la mano derecha del emperador Tenji y gracias a su beneplácito nació el clan Fujiwara. El clan fue el titular del templo Kofuku-ji incluso después de finalizado el período Nara. Su protección le brindó prosperidad al santuario en tiempos en que otros como el Todai-ji eran olvidados. De afuera destaca por su alta pagoda de cinco plantas que notarás de lejos.

  • Horario de apertura: 9:00-17:00hs.
  • Precio de entrada: 300 yenes

Santuario Kasuga-taisha

El santuario shinto Kasuga-taisha fue fundado en el año 768 y reconstruido varias veces a lo largo de los siglos. El templo se caracteriza por sus múltiples tōrō (linternas de bronce colgantes) así como por las linternas de piedra que flanquean el camino e iluminan el santuario. Existe una leyenda donde se cuenta que el kami Takemikazuchi (deidad del trueno y de la espada) cabalgó a lomos de un ciervo blanco hasta la cima del Monte Wakakusa para proteger Nara. Luego de este suceso la fundación del templo fue favorecida por el poderoso clan Fujiwara y la emperatriz Shotoku.

El templo se encuentra consagrado a cuatro kamis principales y un kami multifacético. Los ciervos en poca forma que pululan por el parque suponen ser sus mensajeros divinos. Al parecer hay poco que transmitir a los dioses y se la pasan comiendo galletas. El templo es muy bonito y aunque el acceso a su interior cuesta 500 yenes el predio que lo rodea y la fachada del templo son de acceso grauito y bellísimos.

Linternas de bronce del Templo Kasuga-taisha, Nara, Japon
Linternas de bronce del Templo Kasuga-taisha

Bosque Primitivo de Kasuga-yama

Si miras un mapa de Nara notarás que los templos se encuentra a los pies del Monte Wakakusa en solo un pequeño rincón del gran Bosque Primitivo de Kasuga-yama. Pasando por el Santuario Shirachi comienza un sendero circular que bordea todo el bosque.

El recorrido completo conlleva tres horas de caminata en el que podrás observar ciervos sica salvajes de aspecto saludable (dieta baja en galletitas de turista), figuras talladas en piedras enormes y estatuas del bodhisattva Jizo Bosatsu con sus clásicos baberos rojos. Esta forma búdica representa los guardianes espirituales de los viajeros y es común encontrar varios en caminos y cruces.

Muchas veces se les pone baberos para que no se manchen con la comida que se le ofrenda y también es común encontrarlos con gorritos y bufandas de lana durante el invierno para que no pasen frío. Si te gusta realizar senderismo, la caminata para nosotros fue de las mejores experiencias en Nara, tranquilo, gratis y lejos de los grupos de turistas que usualmente solo suben a la colina del Monte Wakakusa.

Bosque primitivo Kasuga-yama en Nara, Japón
Estatuas del bodhisattva Jizo Bosatsu con sus clásicos baberos rojos en el bosque primitivo Kasuga-yama

Mapa de Nara

Pasear es más sencillo con un mapa. Encuentra los lugares en este que confeccionamos especialmente para ti haciendo zoom en Nara. ¡Es posible incluso descargarlo y utilizarlo sin internet!


¿Alguna sugerencia para el post o estuviste y querés contar tu experiencia? Comparte en los comentarios 😀
Sigue viajando por Japón con nosotros.

CategoriesJapón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

logo Jerry Viaja - El y Ella Corriendo por el mundo detras de Jerry el gatito.logo Jerry Viaja - El y Ella Corriendo por el mundo detras de Jerry el gatito.