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Guía: Qué ver en Marrakech

Plaza Jemaa El Fna, Marrakech, Marruecos

Marrakech se fundó en 1062 por el emir Youssef Ibn Tachfin como la capital de la naciente dinastía bereber almorávide. Su nombre surge de la frase bereber amur n kush, «Tierra de Dios». Su posición estratégica facilitó el comercio y el control de la región, permitiendo a los almorávides extenderse por todo el sur de la península Ibérica.

En 1147 la tribu bereber de los almohades conquistó la ciudad y desplazó a los almorávides. Con los almohades Marrakech fue centro de la cultura islámica. Esto duró hasta que los almohades se vieron obligados a escapar de tierras hispanas por la expansión de los católicos. Poco después en el año 1276 fueron derrotados por los benimerines y esta nueva tribu movió la capital a Fez.

Pasó un tiempo hasta que Marrakech se transformara en lo que es hoy, una ciudad internacional que creció en el siglo XX con extranjeros adinerados atraídos por el sueño de la ciudad exótica y bohemia; donde comprar antiguas mansiones marroquíes (riads) era más barato que un piso en Europa. ¿Qué esperar entonces de esta ciudad? Te lo contamos en esta Guía de Qué ver en Marrakech.

Cómo llegar a Marrakech

Los vuelos a Marrakech desde Europa suelen ser baratísimos y por eso es común llegar en avión. El aeropuerto está muy prolijo y es sencillo moverse por él. Los vuelos internacionales arriban en la terminal 1. El aeropuerto cuenta con cajeros automáticos (ATM) por si precisas sacar dinero. El asunto es alcanzar el centro de la ciudad.

Desde el aeropuerto

Al salir de la terminal 2 del aeropuerto de Marrakech hay que cruzar la calle y en seguida a la izquierda en el aparcamiento se llega a una parada de autobús. Por 30 dirham marroquíes (MAD) la línea 19, dirección Medina, te deja en pleno centro, donde la plaza Djemaa el-Fna. El bus pasa desde las 7 hasta las 21:30hs cada treinta minutos.

Otra opción es salir del parking del aeropuerto y caminar hasta la parada de la avenida principal Avenue Guemassa, por donde pasa el autobús Nº11 que por 5 MAD te deja en el centro. O si estás ligero de equipaje es posible caminar. La distancia es de solo 5 km.

Aeropuerto de Marrakech
Aeropuerto de Marrakech

Moverse por Marrakech

Parte de la gracia de Marrakech es caminarla y perderse por sus zocos y callejuelas. Aún así, a veces es necesario utilizar un transporte para distancias algo largas. Para nosotros la mejor opción es el autobús público: sencillo, barato y nadie trata de timarte. Las líneas de bus que más te pueden servir y que pasan por el centro son las siguientes:

  • Nº3 y nº8, paran en la estación central de tren y en la estación central de buses (Gare Routiere Voyageurs Marrakech).
  • Nº10, para en la estación central de buses de larga distancia.
  • Nº14, para en la estación central de tren.
  • Nº18, para cerca del aeropuerto y nº19 dentro del predio del aeropuerto.

Alojamiento

En Marrakech hay de todo. Desde hoteles luxury hasta hostels cutres. Incluso es posible encontrar lugares de acampada en sus afueras. La experiencia marroquí suele ser quedarse en una riad, pero te advertimos que suelen ser caras. 

Hay tres barrios principales con mucha oferta de alojamiento: la Medina, que vendría a ser el casco antiguo de la ciudad; Guéliz, que es una zona construida por los franceses en los años ’30 y a la que originalmente se le llamó Ville Nouvelle; y los alrededores periféricos de Marrakech.

Qué ver en Marrakech

Aterrizamos al mediodía en territorio marroquí. Un aeropuerto impecable en el que, para nuestra sorpresa, nadie nos atomizó al salir para convencernos de ir en taxi. El autobús 19 nos dejó en la placita de Arset El Bilk, donde nos pega la primer ola del viaje. Mucha gente, tránsito descontrolado, olores fuertes. Es parte del misticismo. Así que cruzamos hacia nuestra primer visita, la famosa plaza Jemma el-Fna. 

Estaciión central de tren de Marrakech, Marruecos
Estación central de tren de Marrakech.

Plaza Jemaa El Fna y la Medina de Marrakech

En Jemaa El Fna hay de todo. Puestos de fruta y verdura, de jugos, de plantas, de especias, de estatuitas, de tonterías, músicos aporreando notas, encantadores de serpientes, cuenta-cuentos, vendedores de ropa, artistas del henna, los clásicos morochos que venden lentes de sol, carteras o artículos para el celular, etc. Jemma El Fna se encuentra en el corazón de la medina de Marrakech, el casco antiguo. Más se acerca la noche, más vida cobra.

A sus costados abundan los restaurantes y cafés, cada uno tratando de atraerte con sus vistas «de primera clase» a la ajetreada plaza. Los zocos (mercados tradicionales árabes) rodean la plaza y se expanden como una estrella. Se encuentran a reventar de puestitos vendiendo alfombras, lámparas, linternas, especias, hierbas para infusiones, tallas en madera, carnicerías al aire libre, puestos de gallinas (vivitas y coleando) y de deliciosos dulces marroquíes, entre muchas otras cosas.

Cada zoco se clasifica por su actividad principal, algunos más caóticos que otros, muchos a lo largo de calles y calles interminables protegidas del sol por techos de ramas y mimbre o de madera entretejida para dejar pasar de forma suave la luz. En esas minúsculas peatonales atiborradas de gente pasan bicis, motos, burros y carritos cargados hasta lo físicamente imposible, mudanzas de gallinas que entorpecen el paso. Los animales añaden un toque agrio de excremento y orines a las fosas nasales.

Plaza Jemaa El Fna, Marrakech, Marruecos
Plaza Jemaa El Fna, Marrakech

Todo esto que resuma cultura, incluido la caca y los bocinazos, ha sido declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. A nosotros los zocos nos han gustado más que la plaza, de la que apenas podíamos disfrutar cuidándonos de no ser asediados por los vendedores, o de no ser agarrados a prepo para dibujarnos un henna en la mano, o de no ser ahorcados por alguna de las serpientes que el encantador te cuelga sorpresivamente del cuello para cobrarte. Ni que hablar que nos da bastante pena observar al pobre reptil, que probablemente lo tengan drogado hasta las patas, y a algún que otro mono atado con correa para divertimento del turista. Te alentamos a no fomentar este tipo de negocio donde esclavizan a los animales.

El truco para disfrutar del zoco (y de la plaza si se logra estar más de 5 minutos en ella) es evitar el contacto visual con los vendedores y los buscavidas, seguir de largo cuando se te arriman a venderte algo, no aceptar «regalos» (que luego te exigirán el pago, so pena de acusarte de ladrón) y estar bien decidido a regatear si mostras interés en algún producto. Para comer barato no es la zona ideal. Un tajín de 25 MAD te puede costar 80 MAD.

Medina de Marrakech, zoco, bazaar, Marruecos
Zoco Haddadine, el zoco de los herreros. Se producen desde cerraduras y rejas hasta mesas y puertas.

La tumba de los Saadíes

En nuestra introducción a esta guía te contámos que Marrakech fue capital de Marruecos hasta 1276, cuando los benimerines movieron la corte a Fez. Lo que no te dijimos es que en 1549 la tribu de los saadíes destituyó a los benimerines y trasladó nuevamente la capital aquí. La dinastía Saadí le dio a Marrakech un breve período de esplendor que finalizó con la muerte del último sultán saadí, Ahmad el-Abbás, en 1659.

La Tumba de los Saadíes responde a la cripta donde varios de estos sultanes fueron enterrados. El edificio se compone de dos grandes mausoleos que guardan los restos de 70 miembros de la dinastía Saadí. Está ricamente decorado con maderas de cedro talladas, figuras en estuco, columnas de mármol blanco, paredes recubiertas de azulejos pintados con figuras geométricas, techos con motivos estrellados y cúpulas con elementos del mocárabe.

La arquitectura es muy similar a la de la Alhambra de Granada, España, pero a una escala muchísimo más pequeña. Si nunca visitaste la Alhambra, entonces las tumbas valen la pena. El lugar se encuentra bien mantenido y la visita incluye una proyección sobre el trabajo de restauración que se realizó. La tumba de los Saadíes se encuentra pegada al sur de la Mezquita Moulay el-Yasid y el ingreso es por una estrecha entrada.

  • Precio de entrada: 70 MAD
tumba de los Saadíes, Marrakech, Marruecos
Tumba de los Saadíes.

Mezquita Koutoubia

Solo uno de los laterales de la Plaza Jemma el-Fna no se encuentra tapado de tiendas y cosas, y es el lado en que se ve la la Mezquita Koutoubia. Su nombre es herencia de una antigua librería que existía a sus pies. Lo que más destaca de la mezquita es el minarete, donde el imam (guía religioso) solía subir para llamar a la oración. Actualmente se hace con megáfonos instalados en lo mas alto. El ingreso a los no-musulmanes está prohibido, por lo que hay que contentarse con observarla por fuera.

La Mezquita Koutoubia se une a la plaza Jemma el Fna por la Avenida Mohammed V. En la otra acera se encuentra el parque urbano Parc Lalla Hasna, por el que paseamos y disfrutamos de sumergirnos en la realidad local. Desde observar a un hombre sacar una alfombra de la nada y desplegarla en el pasto para la hora de la oración, hasta contemplar a tres marroquíes calentar agua para el té sobre un fuego casero de hojas secas y palitos en pleno parque.

Mezquita Koutoubia, Marrakech, Marruecos
Minarete de la Mezquita Koutoubia

Bab Agnaou y la Kasbah

Al sur de Djemma el-Fna está la calle Rue Bab Agnaou. Siguiendo por ella a los cinco minutos te darás contra la Kasbah, nombre que recibe uno de los distritos de la Medina. Una kasbah puede tener varios significados según su uso (más detalles en nuestro artículo Ruta de las Kasbahs). En el caso de Marrakech refiere a una zona del casco histórico antiguamente protegida por murallas.

Bab Agnaou fue una de las entradas construidas por los almohades para ingresar a la Kasbah de la Medina. Probablemente sea la puerta de acceso más bonita de todo Marrakech, con sus adornos florales y su caligrafía árabe tallada en la piedra. Hoy la entrada actúa de pasaje entre la antigua muralla y la calle (derb) que la separa del Palacio Real y del antiguo Palacio El-Badi. Dentro de la Kasbah hay zocos mucho más tranquilos que los que rodean Djemaa El-Fna, varios riads y puestitos de comida.

Adentro también se encuentra la puerta Bab Er-Robb, construida en el siglo XII en una esquina de la pared. En ella se solía vender un jugo de fruta espesado, denominado er-robb, que le otorgó su nombre. Los puestos de jugo fueron sustituidos con el tiempo por puestos de cerámica. Hay también otras puertas históricas, como Bab Doukkala, pero no son tan bonitas.

Puerta Bab Doukkala, marrakech, marruecos
Puerta Bab Doukkala.

Madrasa Ben Youseff

Fuimos tras la búsqueda de la Madrasa Ben Youseff. Nos perdimos entre los zocos serpenteantes, nos dimos contra el Museo Marrakech y contra lo que creemos eran las ruinas del antiguo Palacio Almorávide (Almoravid Kouba) para luego de muchas vueltas descubrir que la Madrasa Ben Youseff estaba cerrada por reformas. Nos quedamos con las ganas de visitarla y solo pudimos admirarla por fuera.

Nosotros no tuvimos suerte pero esperamos que tu sí, y queremos contarte por qué te podría interesar visitarla. La madrasa es el nombre que recibe cualquier tipo de escuela en la cultura árabe, aunque usualmente refiere a las academias religiosas. La madrasa más antigua aún en funcionamiento es de origen marroquí y se fundó en Fez en el año 859.

La Madrasa Ben Youseff se encuentra anexionada a la mezquita de mismo nombre (que solía ser la principal de la Medina) y es una de las más grandes del norte de África. Fue mandada a construir por el sultán benimerín Abu al-Hasan en el siglo XII junto a muchas otras por todo Marruecos. La dinastía benimerín quería de este modo extender las artes y la literatura, pues las madrasas no solo dictaban teología. También se utilizaban para impartir clases de ciencia, historia, astrología y otras materias. La arquitectura de las madrasas solía ser exquisita y es interesante ingresar para apreciar el decorado y distribución de las salas y patio donde se dictaban clases.

  • Precio de entrada: 20 MAD
Madrassa madraza bou inania de fez
Patio y mezquita de la Madrasa Bou Inania

Las tenerías de Marrakech

Por definición la tenería, también denominada curtiembre o curtiduría, es el lugar donde se trabaja la piel animal para transformarla en cuero. El proceso tiene varias etapas fisico-químicas. Primero se retira el pelo y la grasa subcutánea con ayuda de agentes químicos. Luego se curte la piel con cromo para detener el proceso de degradación. Después se lo tiñe con el color deseado y finalmente se seca y lava para obtener el producto final.

Todo el proceso produce residuos bastante dañinos para el medio ambiente y para las personas que lo llevan a cabo. Los trabajadores deben vestir con indumentaria adecuada y la tenería estar debidamente regulada, de forma tal que disminuya sus niveles de contaminación. Uno se imagina una fábrica con las últimas tecnologías y estrictamente vigilada. Pues ahora te vamos a contar lo que vimos nosotros en Marrakech.

Enfilamos en la madrugada hacia la puerta Bab Debbagh para llegar a las tenerías. Hay muchas pequeñas, todas dentro de la Medina sobre la Avenida Bab el Dabbagh, pero nosotros enfilábamos a la más grande. Al entrar en la propia curtiduría nos apabuyaron los guías «gratis» y en un primer ataque de pánico retrocedimos.

Salimos de la antigua muralla cruzando la puerta Bab Debbag y descansamos un poco mientras observávamos un hombre de la curtiembre trabajar del otro lado del muro. Juntadas las fuerzas volvimos por el second round. En seguida salió de una tienda un señor que nos ofrece su terraza para ver la tenería gratis. «¿Gratis?», repetimos con cara de sospecha. «Yes yes, free» . Creer o reventar. Subimos y la vista cambió radicalmente.

curtiembre o curtiduría de Marrakech, Marruecos
La rudimentaria tenería de Marrakech vista desde arriba.

De arriba la enorme tenería se ve mucho mejor. Es una gran explanada dividida en dos partes, una zona es un cuadriculado blanco y la otra lo conforman círculos terracota. En el cuadriculado blanco, que asemeja a una bandeja para cubitos de hielo, se ve un agua azul blancuzca donde se curte la piel; en los círculos, que aparentan una paleta de acuarelas estilo huevera, se le da el teñido. Aquí nada hay de moderno.

El proceso se sigue haciendo a la vieja usanza. La piel se trata con sal para luego dejarla remojar varias semanas o meses en agua con orina y/o heces. Después se utiliza cal para limpiarla bien y se la deja secando. Los trabajadores que vimos se hundían casi hasta la cintura en esta mezcla espeluznante que acabamos de describir sin ninguna ropa especial.

Como no hacía tanto calor y era temprano el olor era soportable, pero lo normal es que te ofrezcan una ramita de menta para sobrellevar el aroma nauseabundo. Nos dimos por saciados y para nuestra sorpresa el hombre no nos pidió dinero ni nada por el estilo, solo que miráramos los productos de su tienda sin obligación de compra. Miramos un minuto para darle el gusto y enseguida nos fuimos, sin recibir improperios ni malas caras. Nos sentimos triunfantes.

curtiembre o curtiduría de Marrakech, Marruecos
Hombres trabajando en la tenería de Marrakech.

Hammam en Marrakech

Una experiencia única es experimentar un verdadero hammam. El hammam, o baño árabe, es un baño de vapor de uso colectivo. Similares a los baños romanos en estilo y función, los baños árabes se utilizan desde siglos en las comunidades islámicas para asearse y como centro de reunión social. 

En Marruecos hay dos tipos de hammam: el turístico y el local. En el turístico no es necesario que sepas hacer nada. Por  150 MAD unos profesionales del asunto te remojan y exfolian y luego te masajean. Se disfruta, pero es mucho más caro que uno local y definitivamente no cubre en su totalidad la auténica experiencia. El hammam local es muy barato (12 MAD) y más real. Lo ideal es ir con alguien que sepa, caso contrario puede que una vez adentro te sientas perdid@ y no sepas que hacer, y que eso te arruine la experiencia.

Nosotros tuvimos la suerte de ir a un hammam local con tres expertos. Tres marroquíes que nos alojaban en su casa y que para mejor eran dos hermanos y una hermana, por lo que ambos pudimos ingresar acompañados de alguien que sabía (los baños se dividen por sexo).

El procedimiento no es tan complicado. Despues de pagar se ingresa a un primer recinto para desvestirse. Solo te quedas con las chancletas, el neceser con los artículos de higiene y la bombacha o calzoncillo. En el caso de los hombres es obligatorio ingresar con la ropa interior. Para las mujeres es opcional. Hay muchas que entran completamente desnudas.

Los artículos de higiene necesarios para un hammam son: cubetas grandes y varias chiquitas (aunque adentro hay, llevando las tuyas propias te ahorras la espera de que suelten una), un mantel de plástico para sentarse (con esta medida evitas apoyarte contra el suelo), shampú, acondicionador, jabón y kessa. El kessa es un guante áspero para exfoliarte el cuerpo, se consigue en cualquier zoco por 15 dihrams. El jabón utilizado es usualmente semi-líquido (como una crema espesa) y de producción artesanal, confeccionado con agua y aceite de oliva como ingredientes principales. La oliva le otorga un color oscuro que le ha hecho ganarse el apodo de «jabón negro».

Guante exfoliante kessa, hammam, Marruecos
Kessa, el guante exfoliante para arrancarte la piel muerta.
Peine para hammam, Marruecos
Peine místico para masajearte el cuero cabelludo en el hammam.

Una vez se tiene todo pasas al baño. Observarás que se encuentra dividido en tres secciones según el grado de calor (bajo, medio y alto). La costumbre dicta que vayas pasando de uno a otro a medida que te limpias, terminando en el más caliente. En la práctica elegís el que menos te sofoque y, luego de tirar varios baldazos de agua al lugar elegido, extendés el mantel de plástico y te acomodas con tus baldes y jarras. Cada sección cuenta con canillas de agua fría y caliente para que puedas ir rellenando las cubetas grandes.

Lo primero es tirarse varios cubos por encima para mojar todo el cuerpo. Hecho esto, hay que untarse el jabón negro por todo el cuerpo, masajeando durante 5-10 minutos. Este proceso facilitará la remoción de piel muerta. Si te aburrís de masajearte pero aún no pasaron 5 minutos podés distraerte pasándote piedra pómez por la planta de los pies. En los zocos venden unas artesanales de arcilla pero no son muy efectivas y se rompen fácil. Mejor usar las pómez clásicas.

Pasados los 5-10 minutos es momento de utilizar el guante kessa para exfoliarnos todo el cuerpo. El kessa se pasa por la misma zona al menos tres veces, siempre presionando con ganas hasta que la piel quede enrojecida y salgan pellejos de piel muerta.

Tanto en el hammam de hombres como en el de mujeres las personas se ayudan y masajean entre sí sin pudor alguno incluso entre desconocidos, ya sea porque hay zonas difícil de alcanzar por uno mismo (como la espalda) o por el simple hecho de ser complaciente (a sabiendas que luego tu debes devolver el favor). Para los masajes y la exfoliación por momentos puede que tengas que extenderte en el suelo boca arriba y luego boca abajo. Tu acompañante te lo irá marcando.

Medina de Marrakech, zoco, bazaar, Marruecos
Inmersos en los zocos de la Medina de Marrakech se puede conseguir todo para un hammam.

Ya bien libres de células muertas y contracturas llega el momento de lavarse la cabeza, igualito a como lo harías en tu propia casa pero con balde y jarra, y de enjugarse bien todo el resto de jabón negro que pueda haber quedado en el cuerpo. Si tenés cabello largo, lo común es entrar con un peine pequeño redondo con pinchitos de plástico para peinarte y masajear el cuero cabelludo. A lo último hay que arrojarse un balde de agua fría (o tibia para los que no les gusta fría) para cerrar los poros y salir del hammam.

En total el rito puede llegar a durar hora y media. El tiempo pasa volando y no te das ni cuenta. Se sale renovado y limpio como jamás estuvo uno en toda su vida.

Mapa de Marrakech

Marrakech es caótica y uno se pierde fácil. Para pasear con comodidad encuentra los lugares en este mapa que confeccionamos especialmente para ti haciendo zoom en la ciudad. Es posible incluso descargarlo y utilizarlo sin internet.



¿Alguna sugerencia para el post o estuviste y querés contar tu experiencia? Te leemos en los comentarios 😀
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