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Gatos en el Islam

gatos en el islam, pintura de gatos en asilah, marruecos

A lo largo de nuestros viajes por el mundo hemos transitados por muchos países con una fuerte comunidad islámica. Ha sido un factor común en ellos ver que el gato predomina como animal doméstico de compañía antes que el perro. Lo que al principio parecía coincidencia al final era un hecho recurrente. ¿Por qué esta preferencia de los musulmanes hacia el gato? En esta entrada te lo contamos todo sobre los gatos en el Islam.

Los animales en el Islam

Existe en el Islam varios lineamientos sagrados: el Corán, la Sunnah y  la Sharia. El Corán es para los musulmanes el libro sagrado que contiene la palabra de Alá (Dios) transmitidas a los hombres por medio del arcángel Gabriel (Yibril en árabe). Las revelaciones plasmadas en dicho libro fueron recibidas y predicadas por Mahoma (en árabe Muhammad), el último Profeta.

El Corán es la fuente del dogma indiscutible, el Libro Sagrado, mientras que la Sunnah es una colección de dichos y enseñanzas (hadices) de Mahoma a sus compañeros. Representa la ortodoxia del islam, el modo de vida y la forma de actuar. Por último, la Sharia es la ley islámica posteriormente establecida en base a las interpretaciones del Corán y puede ser discutida e interpretada de diversas maneras.

Fue la recopilación de los hadices y el registro escrito de las revelaciones de Mahoma lo que a lo largo de los siglos creó el Corán, la guía definitiva e inalterable de los musulmanes.

El Libro Sagrado del Corán traducido a distintos idiomas.
El Libro Sagrado del Corán traducido a distintos idiomas.

En las aleyas (versos del Corán) se habla del respeto y amor hacia los animales en general, a la hormigas, las abejas y las aves, haciendo hincapié en el camello, el asno, el mulo y el caballo por ser animales que antaño cumplían un rol vital en el día a día de la las familias. Existen varios versículos en las suras (capítulos) del Corán que hablan del afecto hacia los animales:

No hay animal en la tierra, ni ave que vuele con sus alas, que no constituyan comunidades como vosotros. No hemos descuidado nada en la Escritura. Luego, serán congregados hacia su Señor. Sura 6, vers. 38.

Os está vedada la carne mortecina, la sangre, la carne de cerdo, la de animal sobre el que se haya invocado un nombre diferente del de Dios, la de animal asfixiado o muerto a palos, de una caída, de una cornada, la del devorado parcialmente por las fieras —excepto si aún lo sacrificáis vosotros, la del inmolado en piedras erectas. Consultar la suerte valiéndose de flechas es una perversidad. (…) Sura 5, vers. 3.

Como se lee, Alá espera que sus seguidores muestren misericordia hacia los animales y que solo se los mate en caso de necesidad y con la mayor indulgencia posible, evitándoles dolor innecesario. Está vedado marcarlos con hierro, matarlos sin razón, cazarlos por deporte, golpearlos y encerrarlos. Caso contrario, el Día del Juicio (Qiyamah) el musulmán se encontrará con los animales maltratados que darán testimonio de los abusos sufridos y lo condenarán al infierno. De todo esto nace el concepto de la comida halal, que son los alimentos lícitos o puros.

Gatos, Marruecos
Gato en un puesto cerrado de Tetuán, Marruecos.

La comida halal

Las únicas dos razones por las que el islam permite matar un animal es en defensa propia (por ejemplo del ataque de un perro rabioso) o para alimentarse. La palabra árabe halal se traduce como «permisible o legal». Significa que aquellos animales permitidos en el islam para consumo humano deben haber sido sacrificados con un método particular denominado dhabihah, caso contrario consumirlos es pecado. Las excepciones a la regla son las especies acuáticas o encontrarse en una situación de hambruna extrema, en cuyo caso Alá perdona que debas comer alimentos que no sean halal por razones de fuerza mayor.

El método dhabihah procede de la Sunnah y consiste en realizar un corte rápido y profundo en garganta, arteria carótida, tráquea y venas yugulares al tiempo que se pronuncia la oración islámica Bismillah («En el nombre de Dios») y luego se desangra al animal muerto. Según la Agencia de Certificación Halal, esta técnica permite una carne más higiénica y reduce la agonía del animal. Cualquier creyente de las religiones pertenecientes al Pueblo del Libro (musulmanes, judíos y cristianos) puede realizar el sacrificio.

Dato curioso
En el caso de que un musulmán no encuentre comida halal, una buena alternativa es la carne kosher (carne permitida para los judíos) debido a que los principios para el sacrificio del animal son similares.

Carnicería con productos halal en Barcelona, España.

Los gatos en el Islam

Una mujer había martirizado a una gata; ésta enfermó y murió de hambre. Por esto ella fue al Infierno. Salvo error, (Dios o el Guardián del Infierno) le dijo: «Tu no la has alimentado, ni dado de beber, por lo tanto tu la has enfermado y no la has dejado ir libremente para que se alimentara de los pequeños animalillos salvajes».

Este relato de Abu Hurayrah probablemente sea la única prueba escrita en el Corán del amor que el profeta Mahoma profesaba al gato, su animal preferido. Decía que estos seres eran puros y podían entrar en el paraíso. A pesar de la falta de pruebas físicas, la tradición oral de los hadices afirma que Mahoma se desvivía por los gatos y siempre se hacia espacio entre su apretada agenda de profeta para cubrirlos de cariño. Sus nueve esposas y sus seguidores eran del mismo parecer.

Los islamistas incorporaron su ejemplo en los siglos sucesivos y lo reafirmaron. Por ejemplo, a la muerte del maestro Abu Bakr ash Shibli (861-946), uno de sus amigos más cercanos soñó que se le aparecía en sueños.  Abu Bakr ash Shibli le contaba como accedió al Paraíso en recompensa por salvar de la muerte helada a un gatito callejero, gracias a sacarlo de la calle nevada y brindarle calor bajo su abrigo. Otro ejemplo es el del teólogo Muhammad Ibn Abd-al-Wahhab (1703-1792), que predicaba el maltrato animal como un pecado muy grave que conllevaba la peor condena.

En Egipto el sultán Baibars (1260-1277) los amaba tanto que ordenó alimentar diariamente a los gatos callejeros en el jardín de la mezquita que había construido al norte del Cairo. Cazando roedores y otras plagas, además de proteger los graneros y almacenes salvaban importantísimas escrituras de ser devoradas por ratones. Esto les otorgó especial aceptación en las bibliotecas, donde se los suele ver retratados junto a eruditos islámicos. 

Gato, cairo, egipto
En las calles de El Cario se ven montón de gatos.

Los siguientes generaciones han mantenido el ejemplo y consideran al gato tan puro y limpio que, además de ser bienvenido a mezquitas y hogares, el islamista puede realizar sus abluciones (ritual de limpieza antes de la oración) con la misma agua de la que bebió un felino. Otra creencia popular es que este animal busca a las personas que están orando.

Muezza – El gato del profeta Mahoma

Cuenta la leyenda que entre todos los animales de la Tierra el gato era el preferido del Profeta Mahoma. Se dice que cuando el Iluminado predicaba era común verlo con algún minino en brazos y que al acariciarles el lomo los gatos recibieron el don de caer siempre de pie. Su casa era hogar de varios y su preferida era Muezza.

Un día Mahoma se vestía para asistir a la oración matinal y al ir por su túnica descubrió a Muezza dormida sobre la manga. Para no perturbar su sueño, tomó unas tijeras y cortó la manga. Al regresar de la mezquita su gata lo esperaba. Agradecida por la consideración, realizó una reverencia a Mahoma. El Profeta conmovido por este gesto de amor la acaricio tres veces en la frente, dejando con el roce de sus dedos la marca de Alá en forma de letra M.

Muezza descansaba sobre la túnica de Mahoma y este no quiso despertarla.

Abd al-Rahman ibn Sakhr al Azdi (603-681), fiel seguidor de Mahoma, también era un devoto de los gatos. A donde fuera, siempre le acompañaba un pequeño minino en la túnica de su manga al que cubría de atenciones y que le concedió el apodo de Abu Hurayrah, traducido como «Padre del gatito».

Una vez Abu Hurayrah se encontraba reunido con Mahoma y mientras charlaban el gatito dormía sobre su regazo. De repente apareció una peligrosa serpiente que se dirigía al Profeta. Sobresaltado, el minino saltó hacia el reptil y le dio muerte, salvando a Mahoma.  

Otra creencia del folclore islámico es que los yinns (genios) pueden adoptar cualquier aspecto y que su forma favorita es la de hacerse pasar por gatos. El temor de sufrir la ira de un genio, sumado a la condena eterna de Alá, es suficiente persuasión para que nadie se atreva a molestar a un felino. Si justo te topas con un gato-genio y lo tratas bien, como recompensa te regalará enormes riquezas. 

Gatos, Marruecos
¿Gatos o yinns? Chefchaouen, Marruecos.

Situación actual de los gatos en los países musulmanes

A quién haya estado en un país musulmán puede que después de leer esta entrada se sienta algo confundido. Y es que en muchos de ellos es común ver un alto número de gatos en la calle. ¿No se supone que los aman y están obligados a cuidarlos? Parece una contradicción.

Para respondernos a esta pregunta revisamos diferentes fuentes en internet y además consultamos con varios amigos musulmanes. La información online era más que nada noticias occidentales y datos sobre refugios de animales. Los pocos estudios serios no referían específicamente a las posibles causas de la alta tasa de gatos callejeros en países predominantemente islámicos.

De las respuestas que nos dieron nuestros compañeros islamitas y lo poco que rescatamos de la información online generamos nuestras propias conclusiones. Son de carácter cien por ciento personal y por lo tanto pedimos que no sean tomadas como verdades irrefutables, solo como opiniones discutibles. Hecha la aclaración, procedemos a explicártelas.

Gato de un barrio privado de Yakarta, Indonesia.

Costumbres distintas

Aunque en occidente nos parezca muy normal tener mascota en casa, en realidad es algo más bien cultural y económico. En muchos países la mascota como simple compañero de familia es algo extraño.  Si lo pensamos en frío, a lo largo de la historia el animal de compañía existía para cumplir algún tipo de función: cuidar la casa, cazar alimentos, eliminar roedores y otras alimañas, ser un medio de transporte, proveer huevos, leche o carne, arar la tierra, etc.

Tener una mascota únicamente con fines recreativos era un lujo particular de la aristocracia y la realeza. A fin de cuentas, era otra boca que alimentar y las clases medias-bajas debían racionar la comida. Una mascota que no aportara al hogar era un despilfarro de dinero. Recién en el último siglo con el aumento de la calidad de vida se ha visto un incremento en la adopción de animales de compañía.

Y creemos que los medios de entretenimiento también han influenciado mucho. Después de todo, en las películas estadounidenses que muestran «el sueño americano» con la «familia perfecta» siempre es esencial que haya un perro o alguna otra mascota (gato, hámster, etc.) en el hogar. Hagamos un repaso de películas orientales y descubriremos que en las familias musulmanas no suele aparecer la tenencia de mascota alguna, ni siquiera gatos.

¿Entonces la idea de tener un amigo gato en la casa del que uno es «dueño» es más bien inculcado? ¿algo cultural? Podría ser. En ese caso explicaría porque hay mucha más predisposición a adoptar de manera particular animales en países cristianos que en islamitas.

Gatos y perro de la comunidad en Tánger. Marruecos
Gatos y perro de la comunidad en Tánger.

Riqueza y composición de la familia

A diferencia de occidente, donde la tendencia es tener solo uno o dos hijos, entre los musulmanes todavía existe el arraigo a las familias numerosas. La planificación familiar no es un término común y los anticonceptivos están permitidos pero poco aconsejados. Al igual que en las comunidades de judíos y católicos ultra ortodoxos, en la musulmana también se espera que una mujer tenga muchos hijos.

Muchos niños que alimentar y cuidar implica menos tiempo y menos dinero, por lo tanto menos ganas de sumar gastos y responsabilidad añadiendo una mascota a la familia. Si a eso le añadimos que en muchos países de mayoría musulmana hay un alto índice de pobreza, entonces lo más sencillo para los niños que quieran una mascota es que mimen a los gatos de la calle, animales independientes que pueden buscarse la vida solitos.  

Sentimiento de comunidad

Sin necesidad de hablarse, un grupo de gente en la misma cuadra o barrio cuidará anónimamente a los gatos de la calle, ya sea dándoles comida, agua o cajas para guarecerse del frío y la lluvia. Este apadrinamiento colectivo esta muy arraigado en la tradición musulmana y se mantiene incluso en las grandes ciudades. Los gatos se ven favorecidos por su facilidad para moverse de una casa a otra y su capacidad de ser parte de la comunidad sin pertenecer específicamente a nadie, y pueden incluso dormir dentro de los comercios mientras estén abiertos.

De la misma manera existe el waqf (awqf en plural), término árabe que refiere a la donación religiosa para causas benéficas generales o específicas que sean socialmente favorables. El awqaf es un importante sector económico de los países islámicos y una valiosa ayuda en la mejora del bienestar de la población, utilizado entre otras cosas para construir escuelas y hospitales. Además, ha permitido la construcción de refugios dedicados al cuidado de gatos y perros callejeros en la historia de distintos países islamistas. En algunos casos, como en Turquía, hasta el propio gobierno dona casetas para los animales en situación de calle.

Gatos guardian de la Kasbah Taourirt .
Gatos guardian de la Kasbah Taourirt, Marruecos.

Responsabilizarse de los gatos sin dueño

Si los gatos son de todos pero no son de nadie, ¿cómo solucionan las sobrepoblaciones y la propagación de enfermedades? Eventualmente nos surgió esta pregunta y fuimos a googlear respuestas. Lo que aprendimos es que en estos países utilizan los siguientes método de control:

  • ONGs que rescatan, cuidan y ponen en adopción gatos abandonados. Usualmente financiadas por extranjeros y fundadas en asociación con locatarios que desean concientizar a la comunidad. 
  • Controles de carácter local (ayuntamiento, municipio) o a veces estatal que según la situación y los recursos se llevan a cabo con una frecuencia determinada o de manera puntual. En Estambul (Turquía) por ejemplo, se censan, vacunan, desparasitan y castran periódicamente perros y gatos callejeros. Otro ejemplo es el de Yakarta (Indonesia), que semanalmente manda un grupo especializado a recoger todos los gatos que puedan para vacunar, desparasitar, castrar y poner en adopción. Claro que no todo es flores y rosas, la escases económica hace que los gatos más viejos o más enfermos usualmente sean eutanasiados.

Los métodos son todavía insuficientes y la solución no es sencilla. Hasta en los países más desarrollados les cuesta lidiar con el problema de los animales abandonados (porque está claro que no es un problema exclusivo de ninguna religión en particular). Esperamos que con el tiempo la situación de los gatos callejeros mejore y que sean más común un felino con hogar y bien cuidado que uno sin.

Mural en Georgetown, Malasia, para concientizar sobre los gatos en situación de calle.

¿Hay muchos gatos abandonados en tu ciudad? ¿Cuál crees que podría ser una buena solución? Compartí tu opinión abajo.

Etiquetas
  1. Diego dice:

    Me saco el sombrero mil veces con este artículo. Totalmente concienciador, informativo, culturizador y espectacular. Sin palabras. Gracias

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