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Qué ver en Cantabria – 3 excelentes lugares para visitar

qué ver en cantabria San Vicente de la Barquera, Cantabria

La Comunidad Autónoma de Cantabria cuenta con importantes bienes culturales de épocas prehistóricas, como las famosas pinturas rupestres de las cuevas de Altamira, acompasado con sus bellos paisajes naturales que abarcan los más de 280 km de costa cántabra, sus diversas reservas naturales y sus montañas, destacando el Parque Nacional de los Picos de Europa. A continuación te contamos 3 excelentes lugares que ver en Cantabria.

Gastronomía de Cantabria

El frío norte del cantábrico invita a que un plato típico de estas tierras sea el cocido montañés, un guiso a base de alubias blancas, berza, chorizo, morcilla y tocino. Cuenta con muchas variantes, como el cocido lebaniego (de garbanzo) y la marmita de bonito. Acompañalo con bollo preñao (pan relleno de chorizo o panceta) y un poco de sidra de manzana u orujo (licor de hollejo de uva).

De postre está la quesada pasiega, un bizcocho realizado a partir de cuajo de la leche, manteca y azúcar; y los sobaos, un bizcocho hecho con harina, azúcar, manteca, huevos, limón rallado, ron o anís y un poco de levadura.

Qué ver en Cantabria – San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera es un antiguo poblado pesquero ubicado en torno a las rías de Rubín y Pombo, dos brazos tierra adentro del Mar Cantábrico. El pueblo se encuentra en pleno Parque Natural de Oyambre y lo rodea la flora y fauna de las marismas, la playa, las dunas y la costa marítima. Al fondo está coronado por los Picos de Europa.

La villa cuenta con un interesante conjunto de construcciones de la Edad Media. Conserva su capilla-fortaleza, restos del foso de la fortificación, su recinto amurallado con varias de sus antiguas entradas y la iglesia de estilo gótico montañés de Sta Mª de los Ángeles (siglo XIII al XVI). La antigua fortificación se ubica en la zona alta de la villa, donde era más sencillo protegerla.

San Vicente de la Barquera, Cantabria
Fortaleza de San Vicente de la Barquera.

A la entrada del puerto verás el Santuario de la Barquera del s. XV. La leyenda cuenta que la patrona del pueblo (la Virgen de la Barquera) apareció aquí a bordo de una barca. Otros históricos edificios son el Castillo del Rey de San Vicente (s. XIII), la Torre del Preboste, el palacio renacentista de la familia Corro (s. XVI) y el Hospital de la Concepción (s. XIV-XVI). Este último funcionaba de refugio y centro a los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago por la Ruta Jacobea del Norte.

La zona del puerto, denominada la Barquera, presenta dos importantes puentes. El más antiguo y fotogénico es el Puente de la Maza, mandado construir por los Reyes Católicos en el s. XVI. Dos siglos más tarde se levantó el Puente del Parral. La imagen del puente sobre las tranquilas y transparentes aguas en las que flotan pintorescas barcas arma una espectacular composición digna de postal y retratada por más de un pintor. Por lejos fue nuestra parte favorita de San Vicente de la Barquera.

Algo alejado del centro del pueblo está el Faro de Punta Silla, construido y funcionando desde 1871. En la planta baja está el Centro de Interpretación del Parque Natural de Oyambre, con una concisa pero interesante exposición centrada en la fauna local (especialmente las aves) y que incluye información sobre rutas para hacer a pie en la zona.

Y si el tiempo acompaña, relajate en alguna de las tantas increíbles playas de San Vicente de la Barquera: La Maza, Merón, El Tostadero, Oyambre, Niñera y Fuentes. El ayuntamiento facilita un mapa en pdf descargable para llevar contigo offline.

San Vicente de la Barquera, Cantabria
El Puente de la Maza es el más antiguo de la zona del puerto, denominada la Barquera, mandado construir por los Reyes Católicos en el s. XVI.

Qué ver en Cantabria – Comillas

Comillas es una simpática villa costera de calles empedradas, casonas solariegas y bonitas plazoletas con fuentes. Durante la Edad Moderna (siglo XV al XVIII) fue un activo puerto pesquero especializado en la captura de la ballena franca. La actividad ballenera tocó su fin en 1720. El puerto actual de Comillas se finalizó en 1716 sin fines comerciales.

A mitad del s. XIX comenzó a recibir más atención gracias al turismo de playa, pero el gran salto lo dio en 1881, cuando el marqués de Comillas invitó al rey Alfonso XII. La villa lavó su cara para recibir a la realeza y entre los muchos cambios añadieron 30 farolas que se iluminarían al llegar el monarca. Este hecho transformó a Comillas en el primer pueblo español con alumbrado público eléctrico.

En los sucesivos años, las repetidas visitas del rey y su familia a Comillas provocó un cambio radical en la villa. Pasó de ser ignorada a tener el primer buque español con casco de acero, ser sede de conferencias teóricas y experimentales sobre los usos de la electricidad, imán de burgueses y aristócratas, sitio del primer campo de golf de España y del primer teléfono de Cantabria y hogar de los primeros ensayos del Modernismo.

¿Preguntándote qué es el Modernismo? Es un movimiento artístico que estuvo en auge desde finales del s. XIX hasta mitad del s. XX y cuyo mayor exponente fue el catalán Antonio Gaudí. Sus obras más famosas se encuentran en Barcelona. ¿Y en Comillas? Aquí Gaudí participó en 1881 construyendo un quiosco de estilo oriental para la primera visita del rey. Dos años más tarde erigió en Comillas la casa Villa Quijano, popularmente conocida como El Capricho. La diseñó combinando estilos orientales y neo-góticos con música, naturaleza y un embarcadero. La entrada a esta peculiar casa cuesta 7€.

Comillas, Cantabria
Comillas, Cantabria

Lejos de ser el único, Comillas cuenta con un conjunto histórico artístico que incluye (entre otras cosas) el Palacio neogótico de Sobrellano (que de lejos tiene aires a casa vampiresca), el Palacio inglés del Duque de Almodóvar del Río (ubicado en la colina del Parque Güell y Martos), el Palacio de la Coteruca, la Fuente de los Tres Cañones, la Universidad Pontificia y el antiguo Ayuntamiento.

No te vayas sin visitar la Playa de Comillas, en la que se solían realizar los terapéuticos baños de olas en el s. XIX, pasear por sus dunas y caminar por los senderos de la amplia franja costera de marismas, rías y acantilados que pertenecen al Parque Natural de Oyambre.

Qué ver en Cantabria – Santillana del Mar

A Santilla del Mar se la conoce como «la villa de las tres mentiras» porque no es «santa», ni «llana», ni tiene «mar». Su origen se remonta al s. VIII, cuando un grupo de monjes que cargaban con las reliquias de la mártir Juliana construyeron una abadía en su honor. El nombre «Sancta Luliana» con el tiempo se deformó a «Santillana» y el monasterio se expandió y pobló la zona. El añadido de «Mar» quedo solo por su proximidad al mar Cantábrico.

Hoy Santillana del Mar cuenta con una riqueza patrimonial que la incluye en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España. El casco histórico de esta pequeña villa presenta antiguos palacios, casonas y conventos en piedra de la Edad Media (mayoritariamente del s. XIV al XVIII). La Oficina de Turismo de Santillana del Mar ofrece en su web un mapa con la Ruta Monumental Medieval, otro con la Ruta Monumental Renacentista y Barroca y otro con museos y similares incluidos. El edificio más importante es la Colegiata de Santa María.

Santillana del Mar, Cantabria
Santillana del Mar, Cantabria

DATO CURIOSO
El ex-presidente de Uruguay, José Mujica, estuvo tres días en Cantabria, uno de ellos paseando por Santillana del Mar, pueblo del que quedó encantado. Otra gran fascinación para él fueron las vacas de la región cantábrica.

A un kilómetro del casco antiguo está la “Capilla Sixtina del Paleolítico”, la Cueva de Altamira, declarada Patrimono de la Humanidad por la Unesco. Las coloridas pinturas y grabados de bisontes, ciervos y otros animales en la cueva fueron todo un hallazgo a finales del siglo XIX. Diecisiete grutas en 270 metros con dibujos humanos de más de 15.000 años. 

Para evitar su degradación las visitas están restringidas. Solo se admite una a la semana en grupo de cinco personas, con indumentaria específica y una duración máxima de 37 minutos. El que no desee entrar a una lista de espera eterna puede visitar la Neocueva del Museo de Altamira; una reproducción exacta en la que además se explican las técnicas empleadas y datos sobre el hombre del Paleolítico.


¿Cuál de los tres sitios te interesó más? ¿Conocías alguno? Comentanos abajo.

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